Cocemos a fuego medio la leche con el azúcar, la canela y con la piel rallada de una naranja. Cuando empieza a hervir paramos el fuego. Este paso lo he hecho la noche anterior al hacer las torrijas y un vez fría la leche la he guardado en la nevera. Así al día siguiente para hacer las torrijas para desayunar he tardado mucho menos en hacerlas.
Si tenemos el pan recién horneado y queremos hacer las torrijas al día siguiente podemos cortarlo en tostadas y dejarlo por la noche encima de una rejilla cubierto con un trapo de cocina para que se seque un poco y absorba mejor la leche. La receta va bien con aproximadamente media barra de pan de la receta anterior.
Echamos la leche en un recipiente grande y metemos las rebanadas del pan dentro. Después de un par de minutos les damos la vuelta.
En una sartén calentamos el aceite a fuego alto. Tiene que haber suficiente aceite para que luego las torrijas se queden flotando en él. Mientras en un bol mezclamos tres huevos.
Vamos envolviendo las rebanadas del pan en el huevo y luego friéndolas de los dos lados.
Al sacarlas de la sartén las dejamos encima de un papel de cocina para que este absorba los restos de aceite.
Espolvoreamos con canela según nuestro gusto y comemos aún calentitas ☺️