Echa las harinas y la sal en un bol y mezclalo todo.
Añade la mantequilla y mezclalo todo rápidamente con las manos hasta que consigas una consistencia de unas migas grandes del pan.
Añade el agua y la masa madre y vuelve a mezclarlo todo rápido hasta que consigas ya una masa homogénea.
Forma un círculo, tápalo en el bol para que no se seque y déjalo fermentar una hora a medio ambiente y luego 24 horas en la nevera.
Al día siguiente empieza preparando el relleno. Cortamos los dientes de ajo en láminas y los freímos en una sartén grande.
Poco a poco vamos añadiendo las espinacas a la sartén. Estas van a ir perdiendo el volumen así que poco a poco van a entrar todas. Freímos hasta que vemos que tengan consistencia blanda y color verde oscuro. Dejamos enfriar.
Mientras se estén enfriando las espinacas con ajo mezclamos los huevos con el yogur blanco en un bol.
Añadimos al bol las espinacas, sal y la mitad del queso rallado y removemos bien.
Dejamos el tomate cortado en gajos.
Calentamos el horno a 180ºC.
Sacamos la masa de la quiche de la nevera y con la ayuda de un rodillo la aplastamos en un círculo de unos 33cm de diámetro aproximadamente.
Con la ayuda del rodillo movemos la masa a la forma para hornearlo.
Echamos el relleno de espinacas por encima y nivelamos de manera homogénea.
Colocamos por encima el tomate cortado en gajos y el resto del queso rallado.
Horneamos aproximadamente 35min - hasta que los bordes de la quiche empiezan a estar dorados.
Cortamos y comemos en cuanto se enfríe un poco.